
Casa de Poesía
Juan Bañuelos
El poeta catalán Agustí Bartra, en 1960, prologaba el primer libro colectivo que publicaban cinco poetas en el Fondo de Cultura Económica. Ellos eran Juan Bañuelos, Oscar Oliva, Jaime Augusto Shelley, Eraclio Zepeda y Jaime Labastida. Ofrecían al público lector un trabajo que con los años, estaría muy ligado, por el oficio de cada uno de ellos, por su tratamiento en la poesía, con los poetas nacidos en los cincuentas y sesentas. Quizá uno de ellos se equipare en cuanto a lectores -no en obra, pues cada una es diferente y tiene su sitio en nuestra historia literaria— con Jaime Sabines: Juan Bañuelos. poeta y uno de los mejores talleristas que he conocido, con verdadero amor y dedicación a lo que hace. (Recientemente cumplió un cuarto de siglo como coordinador de talleres literarios).
Este 1992 en que, entre otras cosas como los 500 años y el encuentro de Televisa con sus dos mundos, Juan Bañuelos doblemente cumple los treinta y un poco más. Por un lado, sesenta de vida y por otro, treinta y dos de, como dice María Zambrano, entablar diariamente la «lucha terrible de la poesía con la verdad y la justicia».
A treinta y dos años de publicado Puertas del mundo, veintisiete de Escribo en las paredes y veinticinco de Espejo humeante —con el cual obtiene el primer Premio Nacional de Poesía de Aguascalientes—, Juan Bañuelos, más allá de su carga de imágenes, sangres y savias, reivindica, como dijera Bartra, el derecho de la poesía a ser un acontecimiento. Y un acontecimiento siempre lo es cada que Bañuelos da a una revista o a un suplemento cultural un poema. Con la aparición, en 1987, de Espejo humeante en la colección Lecturas Mexicanas, ocurría otro acontecimiento: la reedición de dos libros: el primero que publicara individualmente y Destino arbitrario. Cada uno de ellos diferentes pero homogéos; la poesía escrita o contenida allí no pierde ni su actualidad ni su frescura.
Dos libros prácticamente desconocidos, porque la edición de Espejo humeante, de Mortiz se agotó rápidamente y la de Papeles privados, por su hermosa y laboriosa edición, eran costosos. Espejo humeante no se conocía, pero se hablaba de él: es decir, sólo los lectores que contaban en 1967 con veinte años o más, pudieron adquirirlo.
Colección
Casa de Poesía
Juan Bañuelos
Escritores del Sur
CATÁLOGO
Presentaciones de libros
Colección Casa de Poesía Juan Bañuelos
Editorial Ateneo Tzapotlatena
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